Y EN LA VÍSPERA DE LA BENDICIÓN DEL CRISTO DE LA HUMILDAD ...

 El día 5 del próximo mes de diciembre, llegarán a Salamanca desde Jerusalén el Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton y el fraile salmantino Enrique Bermejo, quien a las 20:00 horas de ese día, presentará en el Casino de Salamanca, su libro MISTERIO DE CRISTO Y CELEBRACIÓN DE SU MEMORIA.

En el acto intervendrán el Custodio de Tierra Santa y don José Manuel Sánchez Caro Ex Rector de la Universidad Pontificia de Salamanca.



Al finalizar el acto  podrá ser adquirido el libro para que sea firmado por su autor.
Posteriormete se llevará a cabo una cena de hermandad en el Casino.

Nota.- El libro ya puede ser adquirido en la librería Ars,  Rúa Mayor 20.

SAN DAMIÁN

Artículo publicado en

 http://www.pasionensalamanca.com/2017/10/san-damian.html

Autor: Francisco Javier Blázquez Vicente




El Cristo de San Damián de Paloma Pájaro para la Hermandad Franciscana de Salamanca

La historia comenzó allí, en la asisiana ermita de San Damián, ante una imagen ítalo románica de Cristo crucificado. Allí Francesco, en 1206, siente la llamada a reedificar una casa, la Iglesia, que se resquebrajaba. Desde allí inicia el camino en el seguimiento de ese Cristo pobre y humilde que entonces parecía haber quedado en el olvido. Allí se inició el movimiento franciscano para renovar la espiritualidad medieval y contribuir decisivamente a la purificación de la Iglesia. Por eso esta imagen de finales del siglo XII, pintada sobre burda tela y pegada a una madera recortada, se ha convertido en el icono del franciscanismo. En todos los lugares donde hay presencia franciscana encontramos siempre una copia del Cristo de San Damián.

La Hermandad Franciscana de Salamanca, que hunde sus raíces en esta espiritualidad, asociada a la Custodia de Tierra Santa, no podía ser ajena a ello y desde el primer momento mostró interés por contar en su patrimonio con un Cristo de San Damián. Acorde con la manera de entender el arte existente en el grupo promotor, la copia explícita del original quedó descartada. Por ello había que buscar la persona idónea que pudiera realizar una interpretación de la obra original, sin perder su esencia ni desvirtuarla, pero sin renunciar a la propia personalidad y estilo como artista. El equilibrio entre estas dos premisas era fundamental, para mantener la devoción a un icono cristiano demasiado conocido en la Iglesia y para aportar, a la vez, una obra de arte de nuestro tiempo. La verdad es que apenas hubo propuestas ni se barajaron posibilidades. Paloma Pájaro era la persona idónea y afortunadamente captó la idea al momento, la hizo suya, se entusiasmó con el proyecto y asumió el reto. Cuando declinaba el verano maduraron las reflexiones que, en la contemplación y estudio de la imagen original, habían ido cuajando durante el medio año anterior y, a mediados de septiembre, Paloma terminó la pintura que fue presentada al público el pasado 25 de octubre. Es el Cristo de San Damián, indudablemente. Se ve a la primera. Es una pintura de Paloma Pájaro, también. El ojo experto lo capta enseguida al constatar, en cuanto inicia el análisis, que en la pintura están presentes los rasgos genuinos que definen a la artista.

En la trayectoria de Paloma Pájaro hay un apartado dedicado a la pintura religiosa. No es prolijo, pero sí destacado, con obras significadas en su itinerario creativo, como las cuatro del tanatorio de Paradinas de San Juan, una deliciosa evocación naif de las tablas flamencas del XV. En 2015, con su María Magdalena (o preludio de la maravilla) para el cartel Pasión en Salamanca, Paloma daba lo mejor de sí misma como creadora, con una obra que entusiasmó y soliviantó, al igual que sucedió con el personaje real. Con una técnica minuciosa y detallista, con unos colores vivos para interpelar, con todo el sentimiento y la pasión sobrepuestos sobre quien había amado mucho, esta Magdalena hace entrar a Paloma, ahora sí, en la nómina de autores que desbordan los rígidos moldes del arte religioso convencional, que son capaces de ser clásicos y actuales a la par, tradicionales en la forma y vanguardistas en lo conceptual –bordeando si cabe la ruptura, pero conociendo el terreno sobre el que pisa y los equilibrios que debe mantener–. Poco más hay en su obra religiosa, salvo esa Santa Teresa preparada exprofeso para la exposición Vuestra soy, realizada con motivo del quinto centenario del nacimiento de la Santa andariega. Nada hacía pensar, conociendo los orígenes de Paloma como pintora, que tuviera esa sensibilidad y tanta capacidad para la interpretación y ejecución del arte religioso, pero esas pocas obras, amén de su experiencia en la pintura sobre tabla, la avalaban para que la apuesta fuera sobre seguro.

Y vaya que si lo fue. El Cristo de San Damián de Paloma Pájaro es una obra extraordinaria. Con unas dimensiones acorde con su funcionalidad (77x58 cm), Paloma es fiel a su técnica de base acrílica y lapiceros, la que le permite alcanzar el detallismo sublime de los primitivos flamencos por los que siente devoción. Ella, así lo expresó en el acto de presentación, sintió la pequeñez del artista ante la grandeza de la obra original y el personaje en ella representado. Tomó la referencia del Cristo, vivo, lleno de energía y vitalidad. Y la respetó. Solo lo dulcificó, porque Dios es amor y alegría y esperanza. Así lo entiende ella, así lo demanda el hombre de nuestros días. En cambio, sí que introduce su estilo en las otras figuras, con guiños inequívocos a su concepción del arte, dándole ese toque ingenuo que tanto le gusta, asentando los personajes sobre ese césped con florecillas, las suyas y también, por qué no, las que sirvieron de metáfora a san Francisco. Así Paloma hace salir a su Cristo del tiempo, porque Cristo es el alfa y la omega, su mensaje de ayer es para hoy y siempre, porque ella es clásica y moderna, proyecta el pasado en el futuro y tiene ansias de eternidad.

Con este Cristo de San Damián ganamos todos. Primero la Hermandad Franciscana, que inicia la adquisición de su patrimonio artístico con una obra excepcional. Después la Semana Santa en general, que suma a las procesiones una pieza de primer nivel en ese campo tan propio de Salamanca, el de la inserción de obras pictóricas en sus desfiles procesionales. También lo hace la ciudad, el templo donde se muestre a lo largo del año y la propia artista, que da un paso más en esa parcela de su obra, la de la pintura religiosa, en la que por méritos propios comienza a ocupar un lugar señero.

ESPÍRITU DE ASÍS



El pasado viernes, 27 de octubre, se celebró en la iglesia de los Capuchinos el Espíritu de Asís, una oración comunitaria e interreligiosa para pedir a Dios por la paz en el mundo y la coexistencia pacífica de las religiones. El acto, promovido por la Hermandad Franciscana del Santísimo Cristo de la Humildad y los PP. Capuchinos, contó con una asistencia destacada de hermanos, fieles asiduos al convento y una representación de musulmanes iraníes, puesto que en la edición de este año el objetivo era acercarse al islam y rezar ante Dios, para todos de la paz, la misericordia y el perdón.

El acto ha tomado como referencia la oración que comenzó a realizarse en 1986 por iniciativa de Juan Pablo II en la ciudad de Asís. Allí, desde ese año, se ha venido celebrando de manera interrumpida. Con el tiempo se han ido sumando en todo el mundo otras ciudades que cuentan, de una u otra forma, con presencia franciscana. En Salamanca se hizo por primera vez un intento en el año 2014, pero no tuvo la repercusión ni la continuidad deseada . Al poco de ser aprobada la hermandad, los PP. Capuchinos le ofrecieron la posibilidad de asumir junto a ellos y con visos de continuidad la organización del acto, como así ha sucedido.

El espíritu de Asís, en esta edición de 2017, estuvo presidido por el P. Domingo J. Montero, guardián del convento de los Capuchinos de Salamanca. Intervinieron tres hermanos de la Franciscana y la dirigió la oración musulmana la iraní Nazia Barani. De esta forma, cristianos católicos y musulmanes pudieron compartir un tiempo de oración y unir sus súplicas en la búsqueda de un mundo en el que prevalezca la concordia sobre el desencuentro.



PRESENTACIÓN DEL CRISTO DE SAN DAMIÁN DE PALOMA PÁJARO


Paloma Pájaro junto a su Cristo de San Damián

El miércoles 25 de octubre, la Hermandad Franciscana del Santísimo Cristo de la Humildad presentó el Cristo de San Damián, pintado sobre tabla por la reconocida artista salmantina Paloma Pájaro. Esta es la primera de las tres imágenes cristológicas que la hermandad integrará en su desfile procesional, junto al Cristo titular, que en estos momentos ultima el escultor Fernando Mayoral, y el Cristo de las Batallas que abrirá el desfile y que en estos momentos está realizando el escultor zamorano Ricardo Flecha.
El Cristo de San Damián es una pintura románico bizantina que actualmente se venera en la basílica de Santa Clara, en Asís. Ante ella san Francisco rezaba y recibió la inspiración de reparar esa casa que se desmoronaba, la Iglesia. Al ser esta la imagen más asociada al franciscanismo, la hermandad tuvo muy claro desde el primer momento que de alguna forma había de integrarla en su desfile. Y para hacerlo acorde con los tiempos hizo el encargo a una pintora representativa de nuestro tiempo, Paloma Pájaro, que magistralmente ha sabido entender el mensaje de la tabla original y, sin perder su referencia, ha dejado su impronta en ella. Es el Cristo de San Damián de siempre, pero interpretado por Paloma Pájaro y realizado con su técnica y estilo.
El acto de presentación, ante los hermanos, la prensa y la sociedad salmantina en su conjunto, se llevó a cabo en el convento franciscano de los PP Capuchinos. Condujo el acto el segundo hermano mayor, José Fernando Santos, y junto a la artista, que explicó el proceso de realización, intervinieron Francisco Javier Blázquez, para contextualizar la obra, y Tomás Gil, el capellán de la hermandad, que puso en valor el significado teológico de una obra clásica ejecutada acorde con los criterios de nuestro tiempo. 

PRESENTACIÓN DEL CRISTO DE SAN DAMÍAN

La Hermandad Franciscana del Santísimo Cristo de la Humildad presenta el próximo miércoles, 25 de octubre,

la imagen del Cristo de san Damián, pintada sobre tabla, que ha sido realizada por la artista salmantina Paloma Pájaro. Será en la sala de conferencias del convento de los RR.PP. Capuchinos a las 20:00 h. Esta obra saldrá en la procesión para mostrar el vínculo de la hermandad con la familia franciscana. 

En el acto intervendrán el historiador F. Javier Blázquez, el capellán de la Hermandad e historiador del Arte Tomás Gil y la autora de la pintura, Paloma Pájaro, que explicará el proceso creativo de la obra.


        OTROS DATOS DE INTERÉS:
Paloma Pájaro es una de las pintoras salmantinas más reconocidas. Cuenta en su haber con un amplio bagaje formativo tras su paso por las Universidades de Salamanca y Jean Monnet (Saint Etienne, Francia) y fue becada en Artes Plásticas por el Colegio de España en París y la Academia Española en Roma. Investigadora, comisaria de exposiciones, impulsora de proyectos creativos innovadores, ha realizado once exposiciones individuales y participado veinticuatro colectivas. Su obra ha estado expuesta en espacios tan emblemáticos como ARCO, DA2, ART Salamanca, Adora Calvo y Sala Parpalló, entre otras, y forma parte de colecciones permanentes como DA2, Diputación de Salamanca, Junta de Castilla y León, Ministerio de Cultura o Fundación Gaceta. 
 Las incursiones en la temática religiosa de Paloma Pájaro, realizadas sobre tabla con pintura acrílica y lápices se caracterizan por un virtuosismo y precisión en el que combina de manera magistral una tradición clásica de visibles evocaciones flamencas con las vanguardias conceptuales. La muestra de estas obras en Sacro y clásico, así como la Santa Teresa realizada para la exposición Vuestra soy, en Calvarrasa de Arriba. 

El Cristo de San Damián es la imagen más asociada a los franciscanos. Fue realizado hacia el año 1100 y actualmente se encuentra en la basílica de Santa Clara, en Asís. Ante ella rezaba san Francisco cuando tuvo la inspiración de reformar la Iglesia y fundar para ello la orden franciscana.